“El rosa y el celeste no alcanza para definir a las personas; hay un arco iris”

Nota noviembre

El médico psiquiatra Adrián Helien atiende el teléfono a la hora pautada para hablar sobre su próxima visita a Tucumán en donde disertará sobre los avances y desafíos de la atención de la salud transgénero en niñez, adolescencia y adultez en el marco del Congreso Internacional de Psicología. En la provincia, también participará de una Mesa de Diálogo sobre Identidad de Género y, como corolario, ofrecerá un Seminario sobre Avances en Diversidad Sexual en Salud y Educación. La agenda será apretada, asume durante la charla este profesional que, desde el 2005, coordina el Grupo de Atención a Personas Transgénero (GAPET) en el Hospital Carlos G. Durand de Buenos Aires. 

Pese a los días de vértigo que le esperan, Helien está entusiasmado. Cuenta que desde hace varios años viaja llevando la experiencia del Gapet a las provincias. La recepción no siempre es cálida en un primer momento. A veces, incluso, es un poco áspera. Pero este médico sabe que antes de sembrar, primero hay que preparar la tierra, -es decir-, ofrecer conocimientos, información y experiencias que demuelan prejuicios. Los frutos vendrán con tiempo y trabajo, de la misma manera que ocurrió en el Durán, la institución pública que desde 2005 cuenta con un equipo que garantiza el acceso a la salud de las personas trans, un derecho básico que son más las veces que se vulnera que las que se garantiza.

"Me estoy preparando para viajar a Tucumán y compartir con colegas una experiencia que lleva 15 años en un hospital público atendiendo diversidad sexual", adelanta el médico que se desempeña en la única institución sanitaria que brinda atención completa en salud transicional a niños, adolescentes y adultos. "Quizá muchos no lo saben, pero hasta 2005 el acceso a la salud en Argentina solamente estaba garantizado para las personas cisgénero, es decir, para aquella mayoría de personas cuyo género coincide con su sexo biológico", ilustró el profesional, quien hizo hincapié en que fue necesaria una tarea de educación y sensibilización de la comunidad del Hospital para abrir las puertas a las personas trans. Esa labor que comenzó cuando la problemática no estaba en ninguna agenda, cobró nuevos bríos en 2012 con la sanción de la Ley 26.743 de Identidad de Género que significó el reconocimiento por parte del Estado argentino de una minoría invisibilizada y con serios inconvenientes para acceder a derechos básicos como salud, educación y a un trabajo digno.

"Dentro del sistema de salud había muchos prejuicios sobre las personas transgénero. Es algo que costó mucho revertir, en parte, porque falta formación sobre estos temas, tanto en la instancia de grado como en la de posgrado", señaló Helien en relación a los profesionales de la salud y agregó que "las identidades trans fueron patologizadas por la comunidad médica". "Ahora, de a poco, se están despatologizando. Esto es un avance fundamental porque todos necesitamos integrarnos a la sociedad en que vivimos; la integración nos marca el bienestar físico, psíquico y social de una persona".

En este aspecto, el profesional apeló a las estadisticas para graficar los efectos que produce en niños y adolescentes trans el rechazo que viven en el seno familiar, en la escuela o en los centros de salud, entre otros ámbitos de la vida social. "Hay evidencias de que los chicos y las chicas trans que no son aceptados aumentan 8 veces el riesgo de suicidarse y 6 veces el riesgo de padecer depresión", describió el psiquiatra que confía en que movimientos sociales como el feminismo y la lucha del colectivo LGBTI arribarán, más tarde o más temprano, a una sociedad que se nutra y respete su diversidad. 

"De un tiempo a esta parte, hubo un aumento importantísimo de consultas y se alargaron las listas de espera en el Hospital debido a que se avanzó mucho en la visibilización y sensibilización de las identidades disidentes. Muchos consultantes llegan al Hospital desde el exterior y desde el interior del país. Aqui, cada uno es llamado por el nombre de su elección y se atiende sus necesidades particulares, porque cada caso es diferente", señaló el médico que preside el capítulo de Sexología y Diversidad Sexual de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA). 

Una legislación aggiornada a los tiempos que corren, movimientos sociales que pugnan por la ampliación de derechos, una comunidad médica en donde estos reclamos comienzan a tener eco, ¿que más falta?. Helien advierte que los cambios registrados en los últimos años incrementaron la demanda de servicios de salud por parte de personas con identidades divergentes pero que no hubo un correlato en la asignación de presupuesto. De esta manera, una persona trans que requiere una intervención quirúrgica debe aguardar más de la cuenta para entrar al quirófano: "hay quienes conviven armoniosamente con su cuerpo y quienes no; en este último caso, la espera es de dos años".

 

ESI para la tolerancia

La educación es una herramienta fundamental para derribar prejuicios y construir una sociedad más democrática, en donde todos los ciudadanos gocen de los mismos derechos. Así lo entiende el doctor Helien, quien sabe de las resistencias que genera la Educación Sexual Integral (ESI) en distintos puntos de la Argentina, como es el caso de Tucumán, distrito que suma 13 años de mora en la adhesión a la normativa y que, por lo tanto, no cuenta con material ni presupuesto para su correcta aplicación. 

“Partamos de la base de que la ESI es obligatoria en el sistema educativo. Y que estamos hablando del derecho que tienen los niños, niñas y adolescentes de educarse para ser ciudadanos de un mundo cada vez más diverso, en donde el fomento de la tolerancia es clave”, señaló.

Sobre los temores que el programa de la ESI genera en los padres, el psiquiatra consideró que “aún hay mucha ignorancia sobre el tema”. Sin embargo, advirtió que esto no puede obstaculizar la correcta aplicación de la Ley 26.150 sancionada por el Congreso de la Nación en el año 2006. 

“Hay que tener cuidado cuando los adultos se apropian o avasallan derechos de los chicos que están contemplados no sólo en la legislación argentina sino también en Tratados Internacionales a los cuales nuestro país adhiere”, remarcó el profesional en relación a movimientos tales como #ConMisHijosNoTeMetas que cobraron fuerza luego del debate que generó el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) durante el 2018.  

“Estas manifestaciones tienen que ver con una cultura patriarcal de apropiación, en donde los varones ejercen el poder y el dominio. Se tratan también de formas de violencia que el movimiento de mujeres y el colectivo LGTBI están visibilizando para revertirlo”, observó Helien, al tiempo que subrayó que “el derecho a la identidad es un derecho humano básico”. 

“Con la ley de identidad de género, negar a las personas trans es ilegal, discriminatorio y estigmatizante”, enumeró. Por el contrario, “empezar a visibilizar y sensibilizar sobre estos temas nos hará mejores como sociedad, inclusivos, solidarios”. En este aspecto, el profesional  advierte con optimismo que “las personas se están adueñando de sus derechos y de sus cuerpos más allá de las resistencias de quienes cuidan sus propios privilegios”.

 

Ana Cristina Nores | El Tucumano